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Reflexión Bíblica


Fuertes en Espíritu y tiernos de corazón

Basado en el texto del Evangelio. San Mateo 10:24-33 N.T 
 Adaptado de La Fuerza de Amar.  Martin Luther King Jr.  

Jesús en este texto le está dando una serie de instrucciones a sus discípulos y hablándoles de las dificultades que encontrarán en el camino y que en nada se parece a los anuncios sentimentalista y egoístas que pregonan los  neo-predicadores de la prosperidad y muchos de los predicadores de un evangelicalismo sentimental o la religiosidad popular, que nada tiene que ver con el seguimiento de Jesús.

Al darle estas instrucciones Jesús comienza esta instrucción diciendo: "¡Miren! Yo los envío a ustedes como ovejas en medio de lobos". Y les dio una consigna de acción: "Sed pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas". Resulta difícil de imaginar que una persona tenga simultáneamente las características de la serpiente y la paloma, pero esto es lo que esperaba Jesús de sus discípulos y también espera de nosotros. Debemos combinar la dureza de la serpiente con la blandura de la paloma: Fuertes en espíritu, pero tiernos de corazón.

 

Un filósofo francés decía: "un hombre no es fuerte si no lleva impresa en su espíritu una antítesis" El hombre fuerte tiene en su vida un conjunto de contradicciones  muy resaltantes. No es frecuente que los hombres lleguen a equilibrar estas contradicciones. Por lo general los idealistas, no suelen ser  realistas y los realistas no son idealistas; los militantes no suelen conocerse como pasivos, ni los pasivos militantes. Rara vez los humildes están seguros de si mismos, y los que están seguros de sí mismos no son humildes. Sin embargo la vida en lo mejor de los casos, es una síntesis creadora de contradicciones en fructífera armonía. Lo cierto es que la verdad no se encuentra ni en la tesis ni en la antítesis, sino en la síntesis de ambas que las concilia. Prudentes como serpientes, sencillos como palomas. Fuertes en espíritu, tiernos de corazón.

 

I. Consideremos en primer lugar, la necesidad de un espíritu fuerte.

Es caracterizado por un pensamiento incisivo, apreciación realista y juicio firme. La mentalidad fuerte es aguda y penetrante, rompe con la costra de las leyendas  y mitos, tradicionalismos y separa lo que es verdadero  de lo que es falso. El espíritu fuerte es astuto y discernidor. Posee mentalidad fuerte, austera, que le proporciona firmeza de propósito y solidez en los compromisos. Hace planes y los realiza.

¿Quién puede poner en duda  que esta fortaleza de espíritu es una de las más grandes necesidades del ser humano? Pocas veces encontramos personas que de buena gana se comprometen a hablar con firmeza y solidez. Existe una tendencia casi universal a buscar respuestas fáciles y las soluciones para salir del paso. Nada le molesta más a la gente que tener que pensar.

La persona de espíritu débil, tiene miedo al cambio, al movimiento, se siente segura como está, no se atreve a dar ningún paso al frente, simplemente hace las cosas porque todo el mundo lo hace. La persona débil en espíritu se siente segura en el estatu quo, quiere que todo permanezca tal como está.

 

II. Pero no debemos contentarnos con recibir un espíritu fuerte. El Evangelio también nos da un corazón tierno.

La fortaleza de espíritu sin la ternura de corazón es fría y egoísta, deja a la vida de las personas en un invierno perpetuo, falta del calor de la primavera  y la temperatura agradable del verano.

¿Hay algo más trágico que ver a una persona que ha alcanzado las disciplinadas alturas de la fortaleza de espíritu, pero al mismo tiempo se ha hundido en las heladas profundidades  de la dureza de corazón?

La persona de corazón duro no ama la verdad. Se aplica al utilitarismo craso que valora a las personas principalmente por la utilidad que le proporcionan. Jamás goza de la belleza de la amistad, porque es demasiado fría para sentir afecto por alguien y piensa demasiado en si misma para poder compartir la alegría o la aflicción y la prueba que están pasando los demás. Es una isla solitaria. Ninguna deuda de amor le vincula a las personas.

La persona dura de corazón carece de capacidad de la verdadera compasión. No le conmueven los dolores y las aflicciones de sus hermanos. Pasa a diario frente a los infortunados pero en realidad no los llega a ver nunca. Da dinero para una obra loable, pero no entrega su espíritu.

La persona de corazón duro, no considera a la gente como tal, sino como meros objetos o como engranajes impersonales en la gran rueda que no se detiene nunca, en la inmensa  rueda de la industria , ve a los seres humanos como si sólo fueran manos, números, estadísticas para ser llenadas. Despersonaliza la vida.

Jesús solía poner en relieve las características de los duros de corazón. El hombre rico se condenó, no porque tuviera un espíritu fuerte, sino porque no era tierno de corazón.

Para él, la vida era sólo un espejo que sólo le reflejaba a él, y no una ventana por la que veía a sus semejantes.

El rico se fue al infierno, no por ser rico, sino porque no tuvo la suficiente ternura para ver a Lázaro y porque no dio ningún paso para salvar el abismo abierto entre él y su hermano.

Jesús nos recuerda que la vida de cada cristiano/a  está  llamada a combinar la fortaleza de la serpiente con la ternura de la paloma. Tener cualidades de serpiente, cuando faltan la de la paloma es ser una persona fría, malvada, egoísta. Tener las cualidades de la paloma sin la de la serpiente es ser sentimentalista, anémico y desprovisto de todo buen juicio. Como cristianos/as estamos llamados a recibir de Jesús estas dos características que distinguen a sus discípulos.

 

III. Aplicando el texto a la naturaleza de Dios.

    La naturaleza de nuestro Dios reside en el hecho que él es fuerte de espíritu y tierno de corazón a la vez. Posee ambas cualidades, la austeridad y la dulzura. La Biblia siempre subrayando los atributos de Dios, expresa su fortaleza de espíritu en su justicia y su ira, y su ternura de corazón en su amor y en su gracia. Dios está con los brazos abiertos. El uno es suficientemente robusto para envolvernos con su justicia, que nos muestra nuestro pecado. Ley. Y el otro es lo bastante dulce para abrazarnos con su gracia, Evangelio. Por un lado Dios es un Dios de justicia que castigó al pueblo de Israel por sus delitos y desviaciones, y por otro lado, es un padre que perdona y cuyo corazón se llena de inefable amor y alegría cuando el hijo pródigo vuelve a casa arrepentido. "Es una Madre que ve a sus polluelos y los cobija bajo sus alas"

Jesús es lo bastante fuerte en espíritu como trascender al mundo, y lo suficientemente tierno de corazón para vivirlo. No nos deja solos en nuestras agonías y combates.

Nos busca en lugares oscuros y sufre con nosotros y por nosotros en nuestra trágica prodigalidad.

Gracias, que tenemos un Dios que es fuerte en espíritu y tierno de corazón. Amén.

Adaptadación y revisión linguistica  . P. Gerardo A Hands.  Septiembre 2006

Por El escritor - 18 de Septiembre, 2006, 20:53, Categoría: Reflexión Bíblica
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